Después de un largo rato terminamos de comer y recogimos todo en la sala, ya eran las 3 de la tarde aproximadamente. Logré hablar con Hero por un buen rato para que este se distrajera y olvidara todo lo sucedido anteriormente, cosa que no creo que haya pasado. Luego de recoger todo, nos quedamos viendo televisión, haciendo figuras de papel y entre otras cosas para pasar el rato.
Así fue como pasó una semana completa, monotonía total. Por suerte Hero se encontraba más tranquilo ya superando lo de aquel día. Realmente no vimos a mi padre durante todos estos días; de vez en cuando dejaba dinero sobre la mesa, acomodaba toda la casa sin que nos diéramos cuenta o si no, la dejaba llena de botellas de licor. Mi hermanito y yo tratamos de pasarla sin preocuparnos, retomamos las clases el miércoles, cuando ya nos sentíamos un poco más relajados y nuestra cara de muertos vivientes ya se había disimulado.
Era martes, ya habíamos tomado cada uno el camino a los respectivos salones. Me distraía observando por la ventana ignorando casi completamente lo que dictaba el profesor, ya que en estos días de aburrimiento logré adelantar un poco los temas. Otra cosa que disfrutaba en el colegio era la ausencia de Kimiko, había faltado toda la semana completa, cosa que me extrañaba bastante, quizás hasta llegaba a preocuparme. Poco hable con Taiga, quien a veces me comentaba sobre la ausencia de Kimiko, pero sin embargo se le notaba muy indiferente en el asunto, en realidad, en todos los asuntos, parecía más bien que tenía otras cosas de las cuales preocuparse.
Finalmente las horas de clases se habían acabado, ya tocaba ir a casa. El receso fue algo aburrido y pasó rápido, creo que apenas y me dio tiempo de saludar a los amigos de Hero, quienes cada vez más parecían más contentos de pasarla con él. Hero y yo nos encontrábamos camino a casa, nos desviamos un poco y fuimos a la famosa plaza solitaria. Había pocas personas como cosa rara, pero ignorando eso nos sentamos en los columpios a relajarnos un poco, la brisa era placentera como siempre, la plaza silenciosa sin importar cuantas personas hubiesen; solo el barrer de las hojas en el suelo y la brisa era lo que creaba música en el ambiente.
Al aburrirnos, nos dirigimos a casa, ya eran aproximadamente las 4:00 p.m, ambos teníamos mucha hambre pero no nos detuvimos a comer, preferíamos llegar a casa y comer allá. Cuando nos íbamos acercando a casa cada vez más, pude percatarme de que la puerta estaba entre cerrada, es decir que alguien había entrado recientemente. Mi máxima preocupación era que mi padre estuviese ahí, a pesar de que ya había pasado una semana, no quería ni verle el rostro. Mi hermanito se dio cuenta de mi preocupación y tomo mi mano. –Todo estará bien hermana. –Me dijo amablemente dando la iniciativa de caminar hacia la casa. Tome un costado de la puerta empujándola para que se abriera y aun tomando de la mano a Hero entre lentamente observando a todos lados con sigilo.
- ¡Bienvenida a casa! Hermanita.
- ¿Sora? ¿Eres tú?
- Sí hermana, pasa adelante sin miedo.
Al terminar de entrar sin terminar de observar bien la casa solté a Hero de la mano y corrí hacia mi hermano para abrazarlo. –Eres un idiota, prometiste que vendrías todos los días. –Le susurré mientras lo abrazaba. –No tienes idea de lo que he estado haciendo tontita. –Me respondió el con un tono extrañamente amable. Dejé de abrazarlo y lo observe con curiosidad, él correspondió a mí mirada pero rápidamente desvió sus ojos hacia la zona del televisor, un poco extrañada voltee a ver hacia donde su mirada me señalaba.
Mi expresión se marco más, mis ojos y todas las facciones de mi cara indicaron una inmensa curiosidad al ver a una hermosa señora sentada en el sofá de mi sala con una taza de té en la mano. Hero se encontraba con la misma expresión que yo, solo que este apenas entro a la casa se quedo paralizado observándola, pude darme cuenta con solo verlo ahí parado al pie de la puerta.
- Buenas tardes, chicos. –Dijo la señora levantándose del sofá con una sonrisa amable que dibujaba en su rostro.
- Buenas tardes… –Respondí un poco confundida. – ¿Hermano? –Dije dirigiendo mi mirada hacia mi hermano. Él no respondió en lo absoluto.
- Buenas, me llamo Claire, estuve en contacto con tu hermano por medio de la policía, pequeña Kataii.
- ¿Cómo sabe mi nombre? –Pregunté un poco preocupada y extrañamente con el corazón acelerado.
- Hermana no seas grosera, déjala terminar la historia. –Dijo mi hermano observándonos tranquilamente desde la cocina mientras comía una manzana.
- Bueno continúo, disculpa los malentendidos. –Dijo amablemente Claire. – Hace 6 años, junto con mi esposo, tuve que dejar a mi pequeño hijo en manos de mi hermano y mi hijo mayor. Por qué a raíz de problemas económicos nos involucramos con gente que no debíamos, entonces tuvimos que protegerlos. Los problemas se resolvieron 4 años después, pero para estabilizarnos y preparar todo quisimos esperar un poco más. Tenemos varios meses en busca de nuestros dos hijos, uno de ellos eres tú, Hero.
Hero se encontraba inmóvil todavía, pero esta vez con lágrimas en los ojos, yo por otro lado, me encontraba totalmente paralizada. Si llevaba otra noticia como esta mi corazón se saldría por mi boca. No podía creer que estaba frente a la madre de mi hermanito, no lo creía, no lo aceptaba, sentía preocupación, miedo, pero por alguna razón sentía que tenía que seguir escuchando.
- Por el hecho de protegerlos y de que decidimos que se mudaran muy lejos y borrarlos completamente de todo, se nos dificultó mucho la búsqueda. Pero hace poco cruzamos el contacto con Sora, quien tenía información que coincidía con la que tenemos mi esposo y yo. La policía se ha estado reuniendo con nosotros casi todos los días, haciendo el chequeo de documentos, recuperando las partidas de nacimiento, entre otras cosas. Es por eso… Que tardamos, hijo.
- ¿Y su esposo? –Pregunté en un tono un poco altanero.
- Salió con los policías a traer comida, Kataii, ya regresaran. –Respondió mi hermano con el mismo tono.
- Hero… Hijo… Espero nos perdones.
Me acerqué rápidamente a Hero y lo abrace sin decir nada, se encontraba temblando, estaba frio y llorando mucho, sus puños estaban cerrados con mucha fuerza al igual que sus ojos. Sentía miedo al igual que él, estaba triste, asustada, preocupada, no quería que me quitaran a mi hermanito, me sentía egoísta, debía estar feliz por él.









